Seguramente usted ha visto con ojos de horror como están
cambiando las cosas con los jóvenes de la actualidad. Imagino que también ha
comparado los tiempos de antes con los de ahora y sus marcadas diferencias. También
puedo apostar que culpa a la tecnología de los desórdenes que pueden surgir en
medio de los jóvenes de hoy en día.
El asunto es más profundo, más serio.
Antes, los niños no
tenían tanto poder para opinar como hoy. Si un menor de edad se atrevía a pedir
algo, era severamente reprendido por no tener derecho ni a voz ni a voto. Hoy
los niños imponen criterios, debaten a sus padres y tienen más conocimientos
que los mayores pues pasan bombardeados de información todo el día. Información
de alta calidad.
En tiempos antiguos, muchas veces, los padres reprendían de
la única manera que sabían hacerlo. A golpes o a gritos. Incluso padres con
grandes currículums acudían a los golpes para disciplinar. Esto es porque así
lo habían hecho sus padres con ellos. Pero esa historia no debe continuar,
debemos cambiar de sistema.
Las formas disciplinarias deben empezar a temprana edad,
desde pequeños los niños deben entender a quien le deben respeto y obediencia,
pero esto no se logra con violencia, con golpes, con gritos, no. Por el
contrario, cuando nuestro pequeño quiere tener actitudes desobedientes o
rebeldes debemos acudir pronto a la disciplina como ser:
-
5 minutos en la esquina, contra la pared, el
tiempo cambia de acuerdo a la edad del niño. Mayor es el niño, mayor es el
tiempo fuera.
-
Pedir perdón a la persona ofendida, si este
fuera el caso.
-
Quitarle por un tiempo su juguete favorito.
Los anteriores son sólo ejemplos de
disciplina. En internet puede encontrar buenas páginas, certificadas, que
amplían más sobre este tema. Los padres
deben comprender que cuando acuden a gritos o golpes están perdiendo la batalla,
están demostrando falta de capacidad para dirigir a sus hijos.
Las conversaciones abiertas desde pequeños
son necesarias. Si usted mismo pone ciertos temas como tabú en casa, sus hijos
irán a preguntar a la calle, a
cualquiera, para aprender, o lo buscarán
en internet y ya sabemos que no siempre la respuesta que encontrarán es la
adecuada, por lo que nuestros hijos deben sentir total confianza de preguntar
todo lo que quieran saber de la vida y usted como adulto debe tener toda la
responsabilidad de responder a cada pregunta con amor y ternura.
No permita que sus hijos encuentren un
hogar en la casa de los amigos o en casa de desconocidos. Regresar a nuestra
casa debe ser motivo de paz y alegría. Si dentro del hogar se vive en contienda
y gritos ofensivos, quien quiere estar allí? A nadie le gusta eso.
Hoy más que nunca nuestros niños y jóvenes
necesitan sentirse apoyados y comprendidos. Si usted como adulto tiene
problemas con su carácter no culpe a la personalidad de su hijo, no hay nada de
malo en él o ella, mejor busque ayuda profesional para el control de la ira y
aprenda a manejar sus problemas sin contaminar a sus niños.
Instruirlos en valores es otro deber. Pero
no podemos enseñar honradez si nosotros robamos. No podemos enseñar a amar la
vida si nosotros matamos, no se puede tener doble moral. El niño aprende con el
ejemplo, no hay otra forma.
Diga “te amo” con frecuencia, aunque a
usted nadie se lo haya dicho antes. Acaricie a sus hijos con ese amor que usted
jamás recibió. No es culpa de ellos nada de lo ocurrido antes. De amor y eso
recibirá de sus hijos.
Les deseo hogares donde reine la paz, el
amor y Dios sea el centro por siempre.
Saludos!
Waleska López D.
Gerente General
EMPODERA
comunica . capacita . delega . crece


No hay comentarios:
Publicar un comentario