miércoles, 25 de octubre de 2017

LOS HIJOS Y LA DISCIPLINA



Seguramente usted ha visto con ojos de horror como están cambiando las cosas con los jóvenes de la actualidad. Imagino que también ha comparado los tiempos de antes con los de ahora y sus marcadas diferencias. También puedo apostar que culpa a la tecnología de los desórdenes que pueden surgir en medio de los jóvenes de hoy en día.
El asunto es más profundo, más serio. 
Antes, los niños no tenían tanto poder para opinar como hoy. Si un menor de edad se atrevía a pedir algo, era severamente reprendido por no tener derecho ni a voz ni a voto. Hoy los niños imponen criterios, debaten a sus padres y tienen más conocimientos que los mayores pues pasan bombardeados de información todo el día. Información de alta calidad.

En tiempos antiguos, muchas veces, los padres reprendían de la única manera que sabían hacerlo. A golpes o a gritos. Incluso padres con grandes currículums acudían a los golpes para disciplinar. Esto es porque así lo habían hecho sus padres con ellos. Pero esa historia no debe continuar, debemos cambiar de sistema.

Las formas disciplinarias deben empezar a temprana edad, desde pequeños los niños deben entender a quien le deben respeto y obediencia, pero esto no se logra con violencia, con golpes, con gritos, no. Por el contrario, cuando nuestro pequeño quiere tener actitudes desobedientes o rebeldes debemos acudir pronto a la disciplina como ser:
-          5 minutos en la esquina, contra la pared, el tiempo cambia de acuerdo a la edad del niño. Mayor es el niño, mayor es el tiempo fuera.
-          Pedir perdón a la persona ofendida, si este fuera el caso.
-          Quitarle por un tiempo su juguete favorito.

Los anteriores son sólo ejemplos de disciplina. En internet puede encontrar buenas páginas, certificadas, que amplían más sobre este tema.  Los padres deben comprender que cuando acuden a gritos o golpes están perdiendo la batalla, están demostrando falta de capacidad para dirigir a sus hijos.

Las conversaciones abiertas desde pequeños son necesarias. Si usted mismo pone ciertos temas como tabú en casa, sus hijos irán a preguntar  a la calle, a cualquiera,  para aprender, o lo buscarán en internet y ya sabemos que no siempre la respuesta que encontrarán es la adecuada, por lo que nuestros hijos deben sentir total confianza de preguntar todo lo que quieran saber de la vida y usted como adulto debe tener toda la responsabilidad de responder a cada pregunta con amor y ternura.
No permita que sus hijos encuentren un hogar en la casa de los amigos o en casa de desconocidos. Regresar a nuestra casa debe ser motivo de paz y alegría. Si dentro del hogar se vive en contienda y gritos ofensivos, quien quiere estar allí? A nadie le gusta eso.

Hoy más que nunca nuestros niños y jóvenes necesitan sentirse apoyados y comprendidos. Si usted como adulto tiene problemas con su carácter no culpe a la personalidad de su hijo, no hay nada de malo en él o ella, mejor busque ayuda profesional para el control de la ira y aprenda a manejar sus problemas sin contaminar a sus niños.

Instruirlos en valores es otro deber. Pero no podemos enseñar honradez si nosotros robamos. No podemos enseñar a amar la vida si nosotros matamos, no se puede tener doble moral. El niño aprende con el ejemplo, no hay otra forma.
Diga “te amo” con frecuencia, aunque a usted nadie se lo haya dicho antes. Acaricie a sus hijos con ese amor que usted jamás recibió. No es culpa de ellos nada de lo ocurrido antes. De amor y eso recibirá de sus hijos.

Les deseo hogares donde reine la paz, el amor y Dios sea el centro por siempre.

Saludos!

Waleska López D.
Gerente General
EMPODERA

comunica . capacita . delega . crece




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