Hay diversidad en cuanto a la forma de ser de las personas;
y eso es bueno, porque así no nos aburrimos.
Sin embargo, hay algo que debería
ser un bien común y es la bondad.
De verdad les digo que si fuéramos buenos de corazón, el mundo
sería un mejor lugar para vivir.
Pero en qué momento decidimos cambiar?
Cuando nacen, los bebés no saben de maldad. Tampoco saben de
bondad pero como no saben hacer lo malo su conducta es preciosa. Son amables,
sonríen con cualquiera, juegan sin prejuicios, no saben de razas ni de género.
Los padres se encargan de condicionar a los niños. “No juegue con varones
porque usted es niña.” “No juegue con esa niña porque pelea.” “Cuide sus
juguetes, no los preste porque se los van a arruinar.” Y frases por el estilo
hacen que los niños se vayan convirtiendo en seres a la defensiva y dejan de
dar amor y bondad sin medida, porque mami o papi dijo y hay que creerles porque
ellos saben.
Parte de educar con valores es enseñar bondad a nuestros
hijos, pero como vamos a dar algo que nosotros mismos como adultos no tenemos?
Las actividades relacionadas con la bondad no tienen nada
que ver con la religión. Así, vemos feligreses con verdaderas actitudes malas y
ateos altruistas, bondadosos y desprendidos.
La bondad, en realidad, es una decisión y los frutos que nos
trae son muy buenos aunque no siempre inmediatos, pues no todas las personas saben apreciar los actos de bondad que podamos
tener con ellas.
No importa. Ser buenos es sembrar y las buenas siembras
siempre traen cosecha.
Hagamos una revisión introspectiva de cómo nos sentimos?
Como respondemos antes actos de maldad de otras personas? Que es lo primero que
vemos en los demás? Todas estas respuestas nos indicaran si somos buenos de
verdad o no.
Si usted es empresario debe saber que es de suma importancia
que durante el proceso de contratación evalúe si la persona entrevistada tiene
en su hoja de vida actividades que nos pueden dar una luz de su forma de ser,
pues al contratar personas buenas (no solo preparadas o eficientes) nos
aseguramos un clima laboral mejor, más sano, menos contaminado.
También, la empresa misma debería mantener actividades que
se relacionen con la bondad, como apoyo social, construcciones de escuelas,
donaciones o cualquier actividad que genere un ambiente positivo en la
corporación.
Igual en nuestros hogares, enseñarles a los niños que deben
ser bondadosos les asegura una vida feliz y positiva con muchas puertas
abiertas para ellos y llena de gratificación, pues el dicho que reza que más
bienaventurado es dar que recibir, es totalmente cierto.
Por otra parte, ser buenos no significa permitir que nos
pisoteen, de ninguna manera, ser buenos es elegir hacer el bien sobre el mal,
ver las cualidades antes que los defectos, hacer lo que es correcto en lugar de
lo corrupto. Todo eso es bondad.
De manera tal que, a forma de resumen, si usted no es bueno
desde adentro, no espere que sus hijos lo sean. Si usted no es bueno
genuinamente, no espere que sus empleados o compañeros de trabajo lo sean. El
efecto bondad es como una pequeña bola de nieve que se deja ir cuesta abajo y
al llegar al final de la pendiente es inmensa.
Atraiga a su vida todo lo bueno manteniendo la correcta
actitud bondadosa que es el perfecto imán para vivir experiencias maravillosas
y positivas en todos los ámbitos de nuestra existencia.
Sean buenos y felices por siempre!
Waleska López
Gerente General
Gerente General
EMPODERA
comunica . capacita . delega . crece


No hay comentarios:
Publicar un comentario