sábado, 24 de noviembre de 2012

GRACIAS...

El valor de la gratitud se ejerce cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento por otra que le prestó ayuda. No consiste, necesariamente, en devolver ese favor con otro igual, sino en mostrar afecto y guardar en la memoria ese acto de generosidad. Más que centrarse en la utilidad práctica del servicio recibido, pondera la actitud amable de quien lo hizo. Ser agradecido es apreciar a cada momento lo que los demás hacen por nosotros y generar con ellos un compromiso de confianza: como estamos conscientes de su ayuda, podremos responder de igual forma cuando ellos requieran la nuestra. Cuando la confianza crece, se convierte en amistad: dos seres humanos comparten emociones, problemas, soluciones y la ayuda fluye siempre en las dos direcciones. EL AGRADECIMIENTO, es una extensión del amor. Cuando amamos profundamente, estamos completamente agradecidos, sentimos la gracia divina fluyendo a través de nosotros y ese sentimiento es propio de la gratitud; es ese pleno estado de amor y gracia en el cual nos sentimos completamente bendecidos. A través de la simpleza tenemos una llave que nos abre la puerta a la grandeza del universo, no necesitamos hacer grandes esfuerzos para conectarnos, sentir a Dios, eso es algo que nos es inherente.

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